¿QUÉ ES
LA ILUSTRACIÓN CIENTÍFICA?

La ilustración científica es una disciplina cuyo fin es representar un concepto científico a través de una aproximación visual, precisa, clara y objetiva empleando herramientas artísticas y estéticas que hagan más sencilla su comprensión.

El rigor en las imágenes generadas, las dota de la responsabilidad de representar un concepto científico en el imaginario colectivo. Por ello, no se trata de meramente ilustrar si no de documentar, investigar y comprender aquello que se quiere transmitir.

¿Y POR QUÉ NO USAR
FOTOGRAFÍAS?

Tanto la ilustración como la fotografía son grandes aliadas del conocimiento científico. La fotografía ofrece una representación visual fiel de la realidad y elimina la intervención de la mano humana, pero no sustituye a la ilustración científica. Con la fotografía podemos observar ejemplares concretos de una especie y comprender mejor sus particularidades. En cambio, la ilustración científica permite sintetizar en una sola imagen los caracteres más relevantes de la especie en su conjunto, ofreciendo así una visión completa y comparativa.

Además, en muchos casos la fotografía no es una opción posible: no siempre se trabaja con ejemplares vivos, sino que a menudo se ilustran especies a partir de colecciones biológicas, como sucede con los pliegos de herbario o los registros fósiles.

Para comprender los conceptos de la responsabilidad de la imagen y la importancia de la ilustración científica recurriremos al siguiente ejemplo:

THE OLD MAN OF LA CHAPELLE- AUX- SAINTS

La primera imagen muestra un cráneo de la especie Homo neanderthalensis. Este cráneo forma parte de los restos encontrados en La Chapelle- aux- Saints en 1908 por Marcellin Boule. A partir de este registro fósil se procedió a describir la especie e ilustrarla por parte de Frantker Kupka, tal y como aparece en la segunda imagen. Tanto la descripción como la imagen se ajustaban a las teorías evolutivas de la época, las cuales no emparentaban a los neandertales con los humanos modernos.

Sin embargo, a principios del siglo XX se realizaron estudios que demostraron que el ejemplar examinado era un hombre de unos 40 años con numerosas patologías óseas. Esto evidenció que las características atribuidas al Homo neandertalensis a partir de esos restos, no representaban a la especie en su conjunto, si no a las particularidades de un individuo concreto.

A partir de entonces comenzó a configurarse una nueva imagen de esta especie, muy distinta a la anterior. Los restos anteriormente encontrados, revelaban más sobre el parecido de nuestra especie y los neandertales, que sobre sus diferencias. Esto es debido a que los restos encontrados hablan de sociedades que cuidaban de sus parientes enfermos y ancianos, ya que este individuo, a pesar de las enfermedades que limitaban su autonomía, sobrevivió hasta una edad madura. Además, la posición en la que se encontraban los restos y la estatigrafía de los mismos, indican un enterramiento funerario, mostrando así comportamientos plenamente humanos.

Posteriormente se realizaron recreaciones que se acercan más a la descripción actual de Homo neanderthalensis, sirviendo como ejemplo la recreación mostrada en la imagen. Aun así en el ideario colectivo, la imagen del Homo neanderthalensis se asemeja más a la idea inicial que a la descripción actual.

Este caso ilustra cómo las imágenes no solo acompañan a la ciencia, sino que también influyen en la forma en que la sociedad la comprende. Representar fielmente lo que la ciencia descubre es una responsabilidad que trasciende lo artístico: implica contribuir a la construcción de un imaginario colectivo más riguroso, preciso y cercano a la realidad.

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